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EL BLOG DE LESTAT DE LIONCOURT

El maravilloso mundo del cine ¿hasta cuando?

El maravilloso mundo del cine ¿hasta cuando?

Hoy en día ya no se valora nada, en una sociedad de consumo como en la que nos encontramos, no se toman en consideración los esfuerzos que muchos productores de sueños tratan de transmitirnos con sus obras que antaño nos mostraban en celuloide y que hoy en día han cambiado a un formato mucho más global “el digital”.

 

Yo soy de aquellos clásicos cinéfilos que siempre ha tratado de valorar todos los aspectos y detalles de una película por mala que parezca y de ese modo justificar el, en ocasiones, injustificable derroche que supone el pago de una entrada de cine. Pero hoy en día hay que ser mucho más selectivo a la hora de elegir una película, por motivos tales como el excesivo precio de las entradas, la tremenda crisis en la que nos encontramos, y por supuesto, el general descenso de la calidad del cine actual.

 

De hecho estoy de acuerdo con aquellos que dicen que hoy en día el cine es carísimo y que se proyectan muchísimos bodrios y películas de bastante discutible calidad, pero eso no quita que nosotros seamos en parte culpables de ello, ya que, desde nuestra posición estamos contribuyendo a que esto ocurra y nos estamos cargando el cine.

 

Todavía recuerdo aquellos años de infancia en los que hacíamos colas interminables en la calle para ser partícipes de aventuras inolvidables como E.T, Los Goonies o Indiana Jones y el Templo Maldito. En aquellos momentos el cine tenia un valor incalculable, o si no que me lo digan a mí que como enamorado de Los Goonies, nada más salir en alquiler pregunté el precio de venta y de forma estimativa me pidieron alrededor de 17.000 de las antiguas pesetas, algo desorbitado hoy en día, así que imaginaos en aquellos años 1984-1985.

 

Hoy en día todo ha cambiado. Una película no tiene ningún valor para el consumidor final. Los clásicos cines han desaparecido en pro de múltiples salas, en la mayor parte de los casos, prefabricadas que no han hecho más que contribuir al desprestigio del cine.  Creo que la última película que tuve ocasión de ver en un cine clásico fue Drácula de F.F.Coppola, en sesiones de las 18.00 y las 20.30. A partir del nacimiento de las nuevas salas, ya no es posible volver a repetir la experiencia vivida sin tener que pagar de nuevo. Esto supone una desventaja para algunos, sin embargo, para la inmensa mayoría no lo es, debido a que todos aquellos a los que les queda el deseo de volver a disfrutar del film, no tienen más que recurrir a la pesadilla de todo artista, el burrito de la red, que un día después del estreno en las salas de cine ya cuenta con su copia pertinente para ofrecer a todos los internautas a cambio de nada, con una calidad más o menos decente. Es más, si uno es algo más exigente, no tiene más que esperar unos meses, y  la podrá encontrar con una calidad mucho mayor. Este es, indudablemente el motivo principal de que la inmensa mayoría de los videoclubs hayan desaparecido y de que las salas de cine hayan visto reducidas sus recaudaciones clamorosamente.

 

El gran problema es que ya no se utiliza como un sistema secundario y la gente ni se molesta en ir al cine y recurren automáticamente a tan ilícito sistema. ¿Podemos considerar a estos consumidores amantes del cine? Ni de coña.

 

A priori a casi todo el mundo parece gustarle la idea de poder visualizar una película sin salir de casa y sin tener que pagar un solo euro, sin embargo, aquellos que nos podemos considerar verdaderos amantes del Séptimo Arte deberíamos estar realmente preocupados, ya que esto ha afectado principalmente a las decisiones de las productoras a la hora de arriesgar para llevar a cabo sus más ambiciosos proyectos. De modo que podríamos estar perdiéndonos la ocasión de ver grandes obras que se quedan a medio camino por los estragos que está produciendo un inocente burrito que si no se para a tiempo destrozará el cine irremediablemente hasta que ya no haya vuelta atrás.

 

¿Hay solución?

Desde mi punto de vista no es solución la búsqueda y captura de aquellos que utilizan este sistema como si fuesen terroristas. Esta situación debería ser cortada de raíz y los sistemas de intercambio de información deberían ser eliminados completamente, pues de otro modo es completamente imposible que aquellos que hasta ahora han recurrido a este sistema, que se cifran por millones, dejen de hacerlo, la tentación es muy fuerte y solo su eliminación de la red hará que la sociedad actual cambie sus costumbres y tenga que recurrir de nuevo a esos videoclubs que podrían volver a ser el complemento ideal al maravilloso mundo del cine en pantalla grande.

 

Yo mientras tanto seguiré yendo al cine, seguiré comprando aquellas películas que tenga interés de volver a ver y las seguiré visualizando en mi preciada sala de cine que es lo más cercano que uno puede estar de un cine de los viejos tiempos.

 

No dejéis de ir al cine!!!!!!.

 

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